viernes, 20 de marzo de 2026


                                               XXIX   SUBIDA A ALCAPARAIN

El pasado domingo 15 de marzo Harca organizó la tradicional subida a la sierra de Alcaparain, que se retomaba después de que el año pasado no se pudiera realizar por las adversidades climáticas. En esta ocasión la mañana no se presentó muy propicia. Por la noche había caído un aguacero y una espesa niebla cubría el tajo Canana, objetivo final de nuestra ruta. Nos presentamos a la convocatoria 15 personas que sin titubear lo más mínimo cogimos los coches y partimos por la carretera de El Burgo en dirección al Capellán, para una vez allí empezar la subida por la pista forestal, con tramos en no muy buen estado debido a las torrenteras provocadas en este lluvioso invierno. En un punto intermedio nos bajamos y tras echarnos las primeras fotos de grupo iniciamos la subida.



La temperatura era más bien fría y la humedad caladera. La niebla nos envolvía y se desprendían unas ligeras gotitas, lo que no servía de acicate para caminar y entrar en calor.



Cuando llegamos al punto en que teníamos que dejar el carril y desviarnos por el sendero que conduce a los Llanos, hicimos una parada para tomar un refrigerio.


Pese a que las previsiones indicaban de que a media mañana se iría despejando el cielo, la realidad nos mostraba lo contrario.


El camino está bien señalizado por las huellas de los muchos senderistas que recorren esos parajes, incluso hay zonas que unos pequeños montones de piedrecitas hacen que sea más fácil seguir la vía correcta, pero aún así llegó un momento en que perdimos las referencias porque hay tramos que transcurren por lascas que no se pueden hollar y a ese incidente se le unió la poca visibilidad provocada por la neblina. Tras hacer una breve inspección, de nuevo retomamos el camino correcto, aunque íbamos orientándonos por intuición por lo poco que se veía, yo habría la marcha y en un momento dado Pilar me trasladó la propuesta de algunos de los caminantes, de retroceder ante la imposibilidad de ver las impresionantes vistas que nos regala la cima. Yo manifesté que no tenía mucho sentido no intentar llegar al objetivo una vez que habíamos llegado hasta allí. Una vez más mi divisa me dio la razón: Paciencia, Constancia, Resistencia. Seguí hacía adelante y al abrirse un pequeño claro pude observar la silueta del tajo Canana.


Prácticamente estábamos en la cumbre y una vez allí poco a poco la niebla se fue disipando y se hizo la luz, y se nos dio la recompensa por el esfuerzo realizado, por no haber especulado en ningún momento y por el compromiso firme de todos los que prefirieron lanzarse a la aventura con Harca, en vez de quedarse cómodamente agazapados entre la calidez de las sábanas.





Allí cumplimos con el rito de firmar o dejar alguna frase en el cartel conmemorativa de la subida y guardarlo con el de los otros años en un bote de cristal hermético, que oculto entre las piedras reposará hasta el próximo año en el que lo volvamos a la cita de cada alborear de primavera.


María la más joven de las participantes, dejó un pensamiento que definió muy bien lo que para ella significó esta actividad senderista : " Mi primera subida con Harca, el día no ha sido bueno pero la experiencia ha sido única.


Enhorabuena a todos y a todas por todo lo expuesto y por captar a la perfección el espíritu de Harca. Esas actitudes son las que me motivan y me hacen sentir orgulloso de ser vuestro presidente.


 Crónica: Juan Duarte Berrocal

Fotos: Manuel José Becerra de la Heras

martes, 3 de marzo de 2026


 El pasado 1 de marzo, programamos la primera actividad senderista de este año 2026. Salimos a las diez de la mañana desde la Esquina de los Herreros en nuestros coches.

El recorrido es impresionante, se realiza entre los pantanos Guadalteba y Guadalhorce, pasamos una zona de pinares, trincheras de la guerra civil. Las vistas desde el Cerro Rebolo y el paso por los distintosTafonis, hacen que sea una ruta con un bonito interés, desde el Cerro Rebolo, se pueden ver los Picos La Capilla, Huma y su espectacular Tajo del Estudiante. Nosotros tuvimos la suerte de coger el campo en pleno apogeo de floracion tras las ultimas lluvias.





Taffoni (o tafoni, palabra invariable), designa en geomorfología una forma en cavidad o hueco redondeado, de un tamaño desde varios decímetros a varios metros, tallada por la erosión en rocas cristalinas o arenisca, en climas secos o en algunas costas​ Los tafoni se pueden encontrar en todas las áreas del mundo, pero son más comunes en las zonas marítimas, en las zonas áridas y en los desiertos.




Hay muchas explicaciones sobre el origen de los tafoni: erosión eólica (corrasión), erosión debido a las sales, diferencias en la cohesión interna y en la permeabilidad de la rocas, duración del período seco entre varios períodos húmedos, etc.



Este accidente se confunde a veces con los nidos de abeja, diferenciándose tanto en escala como en las condiciones de desarrollo: los taffoni tienen un volumen de unos pocos centímetros cúbicos hasta varios metros cúbicos, mientras que el panal de abeja es un conjunto de agujeros de orden centimétrico; y los taffoni parecen ser favorecidos por la presencia de humedad y sales, mientras que los nidos de abeja requieren una cierta predisposición estructural: la presencia de microfisuras en la roca, la distribución de minerales frágiles en grupos sobre los que forman los agujeros. A medida que crecen, los taffoni crean un microclima húmedo que favorece su crecimiento. Los nidos de abeja se convierten en nichos favorables para la instalación de micro-organismos (líquenes), que, a su vez, agravan la meteorización.





La ruta en lineas generales fue plácida, salvo el extravío de un pequeño grupo que quedó descolgado de la cabeza y algún que otro resbalón que no tuvo mayores consecuencias. Como el día era propicio para caminar y había ganas de seguir disfrutando de  estos paisajes, al terminar la ruta de los tafonis, propuse alargarla un poco más. Aunque el grupo se redujo porque cinco personas se marcharon por causas personales.
Ya de carretera abajo junto a los restos de trincheras de la guerra civil, di unas breves pinceladas de aquellos acontecimientos históricos, con el deseo de que nunca más se vuelvan a repartir.

Este es un sendero con una fuerte pendiente que va en dirección a la orilla del pantano del Guadalhorce, aunque nosotros nos quedamos en el complejo del complejo del Cortijo del Chopo, un proyecto inacabado que no se culminó y un dinero malgastado.

El Alcalde de Campillos, Jesús Galeote, y la UTE Mc Caldwell – Inversiones Valido, S.L. han firmado este mediodía el contrato de concesión administrativa para la ocupación, uso y aprovechamiento del Cortijo El Chopo para el ejercicio de actividades recreativas, ocio y entretenimiento. Dicha concesión tiene una vigencia de 25 años y la empresa se compromete a abonar a las arcas municipales un canon de 3.600 euros anuales.

La finca denominada Cortijo El Chopo está ubicada en la zona sur del término municipal de Campillos, junto al pantano del Guadalhorce, y tiene una zona de actuación aproximada de unos 30.000 metros cuadrados. La propuesta técnica planteada por la empresa concesionaria recoge la creación de un área recreativa al aire libre que incluiría un parque acuático flotante, un gimnasio al aire libre, zona de juegos infantiles, rutas de senderismo, mountain-bike y a caballo, además de otras actividades acuáticas (kayaks, hidropedales...) y una pista de Cable Ski para la práctica del esquí acuático. También pretende crear un campamento turístico dotado con 12 bungalows y numerosas parcelas acondicionadas para la instalación de tiendas de campañas y para caravanas y autocaravanas.

Ignoramos los motivos por lo que este ambicioso proyecto naufragó.



Este graffiti no pude ser más gráfico con lo que debió de ocurrir.


Tras algunas fotos y con el tiempo pisándonos los talones volvimos para arriba y pasando por las ruinas de el cortijo del chopo. Conocido por sus últimos moradores como el Rancho.


Vuelta a casa, cansados pero llenos de energía para la próxima cita. En esta actividad participaron 15 personas, y como digo siempre, los que no han venido se lo han perdido.



Fotos: Mariángeles Vera Rivero

Crónica: Juan Duarte Berrocal.