POESÍA Y CHOCOLATE (la Crónica)
El pasado domingo 5 de abril, Domingo de Resurrección, los socios/as de Harca teníamos una cita a las cuatro de la tarde en la esquina de los Herreros. Desde allí, tras ubicarnos en los vehículos disponibles, partimos hacia el paraje conocido como “la Alameilla”. . Fuimos ascendiendo por el camino que lleva a la cueva de Ardales y en una pequeña explanada con increíbles vistas, dejamos los coches. Tras caminar por un carril y cruzar un arroyo, llegamos a la fuente, situada por debajo del carril, a resguardo del viento que soplaba esa luminosa tarde.
Nos acomodamos al lado del agua, sobre la frondosa hierba, a la sombra de unos verdes y altos álamos cuyas hojas lanzaban destellos con el sol. Una temperatura agradable nos hizo sentir muy a gusto en el lugar del encuentro poético, sólo echamos en falta la cobertura en los móviles.
Surgió la poesía con unos versos sobre el campo del poeta romano Virgilio seleccionados por Paco Ortiz, quien a lo largo de la tarde recitó poemas de José Mª Pemán y varios verdiales de Salvador Rueda. Pepe Núñez tras hablar de la vida de Antonio Machado e introducir la temática de los poemas elegidos, leyó Apuntes y A José María Palacio y en otra intervención La Saeta, cuyos versos conocemos gracias a Serrat y a las muchas versiones musicales posteriores. Paqui Martín recitó un bello poema de un autor de Álora dedicado a su padre y relacionado con la agricultura. Isabelita Millán leyó uno de los poemas de Salvador Pendón de un libro que amablemente prestó a Inma Gavilán, que recitó otros versos del mismo autor. Juan Duarte, con poemas propios, declamó: Furtivos en la noche, Noche negra, ¿Quién?, dos dedicatorias de Alcaparaín y la letra de su famosa y bien acogida canción Voy vagando. Paquita Torres nos deleitó con la lectura de su pregón de Semana Santa.
Tras esa primera fase poética llegó el momento de la merienda; cada uno recibió una bolsa con una selección de chocolates que comimos con pan, entre risas y comentarios diversos. La experiencia gastronómica nos transportó a una niñez más o menos lejana para cada uno/a de meriendas de “pan con chocolate”.
Tras la comida volvimos al camino y una vez cruzado el arroyo, bajamos por unas escaleras hasta la otra parte de la Fuente de la Alamedilla, donde pudimos observar numerosos renacuajos que nadaban vigilados desde fuera del agua por los culantrillos de pozo, helechos que crecen en las paredes de la pequeña gruta que cobija la poza. En ese entorno más íntimo, María Martín recitó una copla antigua; Araceli Durán leyó un poema de Mario Benedetti; Mari Ángeles Vera nos dió a conocer su emotivo poema sobre la pérdida de un hijo; Lola Muñoz nos deleitó con una sevillana rociera cantada con arte, y Paco Ortiz se lanzó por malagueñas con unos versos dedicados a su mujer.
De nuevo en el camino, se decidió llegar hasta la entrada de la Cueva de doña Trinidad. Precioso y tranquilo paseo por un paraje verde adornado por los lirios morados, las amarillas aulagas y el blanco de los asfódelos (varitas de San José) salpicando el paisaje a ambos lados del camino. Una vez en la entrada de la cueva, sentados en los escalones, pudimos echar varias fotos de grupo y comentar las próximas actividades.
Para finalizar, una inolvidable tarde de primavera con Harca, tal y como dejan constancia en el grupo de wasap los comentarios, las fotos y los vídeos de varios participantes y de nuestra reportera Mari Ángeles.
En esta actividad participaron 40 personas.
Inma Gavilán, Torremolinos 8 de abril de 2026.













3 comentarios:
Una tarde maravillosa y sobretodo en muy buena compañía 😍
Como siempre, un placer pasar la tarde con la familia harca y difrutar de la naturaleza
Una crónica preciosa. Y tan bucólica que parece escrita por el poeta romano Publio Virgilio.
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