Paseo por los Mosaicos ardaleños
La actividad se hallaba en su tramo final cuando una participante, al hilo de la
conversación, afirmó lo que se podría haber resumido en la siguiente locución:
No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. Así fue en este
caso.
Una actividad cultural-deportiva que se inició a las 07:30 horas, el pasado día
23 de agosto, domingo, y coincidiendo con una mañana que apuntaba una
apaciguada brisa fresca que justificó el esfuerzo (para algunos) del madrugón al
sentirla envolviendo las partes desnudas del cuerpo; además, unos pocos
vecinos procedían a abrir las puertas de sus casas para lanzarse quizás, unos a
recoger higos frescos, otros almendras, ingrediente básico de nuestras famosas
galletas.
En nuestro pueblo se sube o se baja, por lo que los foráneos entenderán la
parte deportiva, que junto a la cultural duró aproximadamente dos horas.
Ésta, la cultural, consistió en recrearse en los doce azulejos distribuidos en
otras tantas paredes del casco urbano, a la vez que nuestro Gran Historiador
(del pueblo) apuntaba matices sobre lo que cada uno representaba.
Podrían agruparse en cuatro temáticas:
-Personajes históricos como la escritora María Mendoza, nacida aquí y Fray
Diego de Cádiz, destacado fraile de la Orden de los Capuchinos y que residió en
nuestro convento.
-Reconocimientos a las mujeres, merecidos y de obligado cumplimiento en
los momentos actuales.
-Actividades agrícolas tradicionales y otra muy peculiar como es la reunión de
vecinos en “La Moncloa” -por aquello de los “Pactos de la Moncloa” celebrados
en la segunda mitad de la década de los 70 del siglo pasado y que permitieron
una transición política pacífica, ejemplo a nivel internacional de diálogo y de
miras de Estado- para solucionar los problemas del país y otros más cercanos
como los del vecino. A usted, que lee esta crónica, le invito a que se siente
debajo del azulejo y contemple sin prisa el inmenso paisaje que se extiende a
sus pies.
-Panorámicas del conjunto del pueblo en distintos estilos artísticos (realismo, costumbrista e, incluso, una aproximación al cubismo).
La actividad terminó con un reparador desayuno en el parque del “Agua
sulfurosa”, o del “Agua del Baño”, o del “Aguagüevo”, o por qué no, del “Agua
Olorosa”, o del “Agua medicinal”, o del “Agua que todo lo cura”, o…
Así es la condición humana, tantas opiniones como personas, pero quizás este
debate sobre el nombre más adecuado para la fuente debió celebrarse en “La
Moncloa” para impregnarnos del espíritu de los “Pactos de la Moncloa” ya
indicados y lograr el deseado consenso; no obstante, subir de nuevo a lo más
alto del pueblo e inmediatamente después de haber desayunado no hubiera
sido lo más apetecible en ese momento.
Gracias a todos los participantes, principalmente mujeres que exteriorizaron
una especial sensibilidad por la cultura, ejemplo para todos los vecinos del
pueblo, y que consiguieron que durante dos horas el presente cronista fuese un
poco más feliz, tan sólo con mi mochila, un vaso de café con leche, un bocadillo
de jamón de york con aceite (claro está, de Ardales) y la inmejorable compañía
de todos ellos.
Ah, para finalizar, en la página web de la Junta de Andalucía sobre
“Manantiales y Fuentes de Andalucía” señala el nombre de Fuente de los
Baños. ¿Logrado el consenso?
Fuengirola, 29 de agosto de 2026
Crónica: Antonio Duarte Berrocal
Fotos: Mariangeles Vera Rivero.
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