El próximo domingo 5 de abril de 2015, Harca organiza la actividad; Conocimiento, uso y degustación de las plantas silvestres. Saldremos a las 10 de la mañana andando desde la Esquina de los Herreros. Haremos un recorrido de unos 3 kms durante el cual se irá dando a conocer las plantas que nos vayamos encontrando y su uso alimenticio y curativo, así como algunas historias y curiosidades en torno a este regalo de la naturaleza. Terminaremos en la casa de Francisco Berrocal con el castillo de Turón como telón de fondo. Alli nos espera un suculento menú elaborado con las plantas comestibles propias de la estación; esparragos, collejas, pencas, tagarninas...¡Os esperamos! Nota: Todos los socios de Harca que vayan a participar en la actividad deberán comunicarlo lo antes posible en esta página lo antes posible, por razones de logística. Las personas que no pertenezcan a Harca pueden participar también, previa inscripción de 10 euros.
lunes, 30 de marzo de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
CRONICA DE LA XXII SUBIDA A ALCAPARAIN.
CRÓNICA DE LA XXII SUBIDA A ALCAPARAIN. "No hay cumbre que se resista, si previamente antes de iniciar el camino, hemos derribado las barreras mentales".
Subir a lo alto del tajo Canana en la sierra de Alcaparain, ya no requiere el mismo esfuerzo y nivel de exigencia de hace pocos años. Ahora con el nuevo diseño de la ruta, es mucho más asequible el trazado y no es necesaria una condición física especial. De Ardales se sale en coche y no andando como antes. Llegando al puerto de Málaga en el punto donde se ubica la gran balsa de agua contra-incendios, justo en la linea divisoria de los términos municipales de Ardales y Carratraca.
Eran las nueve y media de la mañana del 15 de marzo de 2015, cuando los 17 participantes empezaron a dar los primeros pasos del camino.El cielo medio encapotado, y una ligera brisa hacía que la temperatura fuera la ideal para enfrentarnos a las primeras pendientes.
Muy pronto pasamos por las ruinas de la casa que durante tantos años ha servido como punto de parada y avituallamiento de otras tantas subidas.
El primer alto lo hicimos en el inicio del emblemático Zig-Zag, con el objeto de reagrupar a las dispersas huestes y tomar aire con el que afrontar las ascendentes rampas.
Culminado el Zig-Zag y esperando a los últimos del pelotón, los que estábamos ya arriba pudimos observar que la cola de la serpiente multicolor la cerraba tres personas que no eran de las que habían iniciado la travesía con Harca. Al irse aproximando distinguimos la figura escarpada de Pepe Mena, pionero y veterano de Alcaparain, en los ya lejanos tiempos de las subidas con el grupo Huracán. Venia acompañado de Ana y Paula, sus dos hijas, con las que había salido andando desde Ardales, a la vieja usanza. Los esperamos, por lo que pasamos a ser veinte el grupo de senderistas.
Acometimos el tramo final ya sin vereda pronunciada, entre las piedras y tratando de seguir los pasos de los que nos precedían, y a las doce y cuarto, el Tajo de la Cabrilla quedaba conquistado un año más o tal vez fuera al revés; el Tajo nos conquistaba a nosotros con su susurrante canto de sirena. El día era espectacular; no se movía ni la más mínima mota de aire, por lo que este año si, nos recreamos en la cumbre, extasiarnos en la contemplación de un paisaje que no por las muchas veces visto deja de sorprendernos, y no digamos nada de los que por primera vez subían con nosotros. Allí Miguel Angel sacó el tarro del testimonio donde se guardan los carteles de las Subidas, y una vez que se firmó en el de este año, se volvió a guardar entre las piedras, a la espera del próximo ritual. Volvimos a reírnos un rato rememorando algunas de las antiguas anécdotas acaecidas en las travesías y que ya han entrado a formar parte de la memoria Alcaparainera: cabritos y c....., la subida en mulos y CocoChanell o la Yoly y el cisma en la cima. Una vez inmortalizados en la foto oficial, pausadamente y con los pulmones henchidos por el aire puro de las alturas, iniciamos el descenso en pos de la Cañada de la Buha.
Salvo en el tramo final, la Cañada hasta llegar a las formaciones rocosas conocidas como los Dientes de la Vieja, se encuentra en buen estado de conservación, porque se ve que se ha desbrozado recientemente. El descenso se hizo sin parar hasta llegar a la casa del Guardamarina, allí sentados en sus bancos de piedra de la fachada y a la sombra de sus ruinas, comimos los que no lo habían hecho en la cumbre y contamos algo de los orígenes de la Casa. Eran las tres de la tarde, y el punto de partida quedaba a sólo un cuarto de hora."Alcaparain de esta forma está más asequible que nunca", y si no que se lo pregunten a Encarna o Maribel, y es que " es más chiquitito el río que el rumor de la corriente".
Un pequeño grupo formado por seis personas decidimos alargar un poco más el paseo y nos fuimos andando, siguiendo el carril que pasa por el Serrajón en dirección a la loma de la Castaña. Fue el punto y final a una actividad, que a igual que el rey Midas, Harca convierte en oro, por la sencillez y la calidad humana de su gente.
Crónica y fotos: Juan Duarte Berrocal.
Subir a lo alto del tajo Canana en la sierra de Alcaparain, ya no requiere el mismo esfuerzo y nivel de exigencia de hace pocos años. Ahora con el nuevo diseño de la ruta, es mucho más asequible el trazado y no es necesaria una condición física especial. De Ardales se sale en coche y no andando como antes. Llegando al puerto de Málaga en el punto donde se ubica la gran balsa de agua contra-incendios, justo en la linea divisoria de los términos municipales de Ardales y Carratraca.
Eran las nueve y media de la mañana del 15 de marzo de 2015, cuando los 17 participantes empezaron a dar los primeros pasos del camino.El cielo medio encapotado, y una ligera brisa hacía que la temperatura fuera la ideal para enfrentarnos a las primeras pendientes.
Muy pronto pasamos por las ruinas de la casa que durante tantos años ha servido como punto de parada y avituallamiento de otras tantas subidas.
El primer alto lo hicimos en el inicio del emblemático Zig-Zag, con el objeto de reagrupar a las dispersas huestes y tomar aire con el que afrontar las ascendentes rampas.
Acometimos el tramo final ya sin vereda pronunciada, entre las piedras y tratando de seguir los pasos de los que nos precedían, y a las doce y cuarto, el Tajo de la Cabrilla quedaba conquistado un año más o tal vez fuera al revés; el Tajo nos conquistaba a nosotros con su susurrante canto de sirena. El día era espectacular; no se movía ni la más mínima mota de aire, por lo que este año si, nos recreamos en la cumbre, extasiarnos en la contemplación de un paisaje que no por las muchas veces visto deja de sorprendernos, y no digamos nada de los que por primera vez subían con nosotros. Allí Miguel Angel sacó el tarro del testimonio donde se guardan los carteles de las Subidas, y una vez que se firmó en el de este año, se volvió a guardar entre las piedras, a la espera del próximo ritual. Volvimos a reírnos un rato rememorando algunas de las antiguas anécdotas acaecidas en las travesías y que ya han entrado a formar parte de la memoria Alcaparainera: cabritos y c....., la subida en mulos y CocoChanell o la Yoly y el cisma en la cima. Una vez inmortalizados en la foto oficial, pausadamente y con los pulmones henchidos por el aire puro de las alturas, iniciamos el descenso en pos de la Cañada de la Buha.
Salvo en el tramo final, la Cañada hasta llegar a las formaciones rocosas conocidas como los Dientes de la Vieja, se encuentra en buen estado de conservación, porque se ve que se ha desbrozado recientemente. El descenso se hizo sin parar hasta llegar a la casa del Guardamarina, allí sentados en sus bancos de piedra de la fachada y a la sombra de sus ruinas, comimos los que no lo habían hecho en la cumbre y contamos algo de los orígenes de la Casa. Eran las tres de la tarde, y el punto de partida quedaba a sólo un cuarto de hora."Alcaparain de esta forma está más asequible que nunca", y si no que se lo pregunten a Encarna o Maribel, y es que " es más chiquitito el río que el rumor de la corriente".
Un pequeño grupo formado por seis personas decidimos alargar un poco más el paseo y nos fuimos andando, siguiendo el carril que pasa por el Serrajón en dirección a la loma de la Castaña. Fue el punto y final a una actividad, que a igual que el rey Midas, Harca convierte en oro, por la sencillez y la calidad humana de su gente.
Crónica y fotos: Juan Duarte Berrocal.
domingo, 8 de marzo de 2015
XXII SUBIDA A LA SIERRA DE ALCAPARAIN.
El próximo domingo 15 de marzo de 2015, Harca organiza la ya clásica subida a Alcaparain. Este año en su XXII edición. La salida será a las 9 de la mañana desde la Esquina de los Herreros. Iremos en nuestros coches hasta la balsa contra-incendios del puerto de Málaga, desde donde iniciaremos la ruta. De esta forma se hace más llevadero el sendero, a la vez que se le da la oportunidad de volver andando hasta Ardales a todas las personas que lo deseen. La ruta tal como está establecida es de dificultad media, apta para todo aquel que tenga una mínima preparación. Hay que echar comida, agua, botas cómodas.... ¡Os esperamos para volver a experimentar la emoción de coronar el tajo Canana un año más!. Y a los que nunca han subido, invitarlos a que compartan con nosotros, esta peculiar aventura.
jueves, 26 de febrero de 2015
CRONICA DE LA RUTA POR LOS CORTIJOS ANTIGUOS.
Este invierno de 2015 está siendo especialmente frío. Sin embargo en Harca parece ser que estamos tocados por la baraka. Un cielo limpio nos saludó en la mañana del 22 de febrero, aunque corría algunas rachas de viento del norte. Tomamos los coches en dirección al Camino de Serrato, en plena campiña ardaleña. En esta ocasión el grupo estaba compuesto por 15 personas. Una vez aparcados los vehículos junto al pilar de la Bolina, iniciamos la marcha y el que suscribe empezó a desgranar las explicaciones, salpicadas de anécdotas y datos que había preparado en una libreta. En esta época del año el campo está espectacular con los almendros en plena floración y el verde de los trigales. La jornada prometía.
Nada más andar unos cientos de metros, subiendo una ligera pendiente nos damos de bruces con el cortijo de la Bolina que tiene dos propietarios, con una parte que amenaza ruina total. Pero aún en su interior se conserva el horno en el que tantísimo pan se coció, para aperadores, gañanes, escardadores, arrieros, manijeros y todos los que durante tantos años trabajaron en el cortijo, sin olvidarnos de la casera.
Tras dejar la Bolina retomamos el camino hacia el siguiente hito: el cortijo de Moronta. Una vez allí accedimos a su interior, y en su cocina nos trasladamos a través del túnel del tiempo, a una mañana del 1 de junio de 1941 donde se produjo un dramático suceso en aquel mismo escenario. Conmovidos por el relato que hice, nos echamos en la puerta del cortijo otra foto del grupo, y bordeando unos terrenos forestales, nos dirigimos al pie de la sierra de Ortegicar. Una parte del personal se quedó esperándonos a los que decidimos subir al paraje conocido como el Abrigo de la Campana.
En este lugar pegado a una de las paredes de la sierra, que los aficionados a la escalada la usan para hacer sus prácticas, existe un vallado de piedra que se ha usado como corral de cabras y ovejas y en uno de sus extremos una especie de torre circular, que no se sabe a ciencia cierta lo que pudo ser, aunque Paco Ortíz tiene una teoría que yo compartí con los que subieron hasta allí.
Ya todos agrupados reanudamos la marcha, hasta pararnos en un respaldo para comer, con amplias vistas a la sierra de Alcaparain, cortijo del Nogalejo y un inmenso horizonte con la sierra de las Nieves al fondo.
Tras pasar por el Nogalejo, nos adentramos por una pista forestal rodeada de pinos. El siguiente objetivo era el cortijo Alto, una vez que nos desviamos campo a través en medio de los almendros en flor.
El cortijo del Sabio lo atravesamos de pasada, ya que la gente no se atrevió ha acercarse mucho porque un perro ladraba asomando la cabeza por encima de una pequeña puerta. Así que otra foto de grupo, y para adelante en busca del sexto y último cortijo a visitar.
En el cortijo del Castillón nos aguardaba una grata sorpresa: Sus dueños Paqui Alix y Segundo Lería estaban allí, y nos atendieron con una amabilidad exquisita. Nos invitaron a merendar café con unos deliciosos dulces y nos mostraron todos y cada una de los habitáculos del cortijo, decorados con antiguos enseres y otros más modernos con muy buen gusto. Magnificos anfitriones, que pusieron el broche de oro a una actividad de lujo, para los que saben valorar la conjunción de naturaleza, senderismo, historia y buena camaradería.
Crónica y Cicerone: Juan Duarte Berrocal.
Fotos: José Manuel Andrade Y Juan Duarte.
Nada más andar unos cientos de metros, subiendo una ligera pendiente nos damos de bruces con el cortijo de la Bolina que tiene dos propietarios, con una parte que amenaza ruina total. Pero aún en su interior se conserva el horno en el que tantísimo pan se coció, para aperadores, gañanes, escardadores, arrieros, manijeros y todos los que durante tantos años trabajaron en el cortijo, sin olvidarnos de la casera.
Tras dejar la Bolina retomamos el camino hacia el siguiente hito: el cortijo de Moronta. Una vez allí accedimos a su interior, y en su cocina nos trasladamos a través del túnel del tiempo, a una mañana del 1 de junio de 1941 donde se produjo un dramático suceso en aquel mismo escenario. Conmovidos por el relato que hice, nos echamos en la puerta del cortijo otra foto del grupo, y bordeando unos terrenos forestales, nos dirigimos al pie de la sierra de Ortegicar. Una parte del personal se quedó esperándonos a los que decidimos subir al paraje conocido como el Abrigo de la Campana.
Tras pasar por el Nogalejo, nos adentramos por una pista forestal rodeada de pinos. El siguiente objetivo era el cortijo Alto, una vez que nos desviamos campo a través en medio de los almendros en flor.
El cortijo del Sabio lo atravesamos de pasada, ya que la gente no se atrevió ha acercarse mucho porque un perro ladraba asomando la cabeza por encima de una pequeña puerta. Así que otra foto de grupo, y para adelante en busca del sexto y último cortijo a visitar.
En el cortijo del Castillón nos aguardaba una grata sorpresa: Sus dueños Paqui Alix y Segundo Lería estaban allí, y nos atendieron con una amabilidad exquisita. Nos invitaron a merendar café con unos deliciosos dulces y nos mostraron todos y cada una de los habitáculos del cortijo, decorados con antiguos enseres y otros más modernos con muy buen gusto. Magnificos anfitriones, que pusieron el broche de oro a una actividad de lujo, para los que saben valorar la conjunción de naturaleza, senderismo, historia y buena camaradería.
Crónica y Cicerone: Juan Duarte Berrocal.
Fotos: José Manuel Andrade Y Juan Duarte.
domingo, 15 de febrero de 2015
RUTA DE LOS ANTIGUOS CORTIJOS.
Ruta de los Antiguos Cortijos. El próximo domingo 22 de febrero de 2015, Harca organiza una ruta por los antiguos cortijos. Saldremos en nuestros coches a las 10 de la mañana desde la Esquina de los Herreros. Una vez llegado al punto de partida comenzaremos a andar en una ruta circular de unos 8 kms, en la que tendremos la ocasión de visitar seis antiguos cortijos y una torre circular y conocer algunas historias y anécdotas, y el modo de vida de sus ocupantes. Todos los que vayan a participar se supone que van a ir desayunados, por lo que habrá que echar el almuerzo, ya que la vuelta está prevista para las 5 de la tarde. Aparte del encanto que tiene la ruta, se le añade de que los campos con las últimas lluvias caídas estarán en pleno verdor y los almendros salpicados de flores blancas. Así, que os esperamos para disfrutar de un día esplendido.
viernes, 30 de enero de 2015
ROMANCE DE LA PLANTÁ Y LAS MIGAS DEL MAYORDOMO.
ROMANCE DE LA PLANTÁ Y LAS MIGAS DEL MAYORDOMO.
Para estrenar dos mil quince
primera cita de Harca
en el Puerto Mayordomo,
que nombra la finca y casa,
en las afueras de Ardales,
el domingo a la mañana.
Conforme vamos llegando
con escardillos y azadas,
nos hacen pasar al fondo
donde caldea la sala

una angular chimenea;
las mesas aderezadas
de cuanto puede pedir
rica y rústica pitanza:
molletes, lomo, manteca
colorá (que es colorada),
platos con aceite virgen,
tocino de asar, zurrapas,
y por supuesto el café
de cebá (por ser cebada),
que ni quita a nadie el sueño
ni el colesterol subraya.
Después de desayunar
y sin que queden migajas,
nos saludamos afuera
en grupos a la recacha:
unos miraban al pueblo,
otros al gato en la parra,
mientras que algunos faltones
llegaban o no llegaban.
Al fin al cerro Malena
por la ladera esquinada,
con los aperos y esquejes
al hombro, en tropa cerrada,
arribamos a una finca
pública y abandonada,
donde apretaba el calor,
y allí cada cual cavaba
un hoyo ya y cinco luego
que plantones cobijaran
de higueras y de chumberas
y otros que darán mañana
membrillos de recia carne
y suculentas granadas.
Terminada la misión
el sendero de montaña
nos llevó a la Sierrezuela,
en agradable escalada
donde la vista se pierde
y los pulmones se ensanchan.
Dispersos en grupos varios
emprendimos la bajada
bordeando el hondo Arroyo
de la Zahurda; con calma
y disfrutando el paisaje
volvimos hacia la casa,
siguiendo la carretera
que del Chorro se proclama.
A la hora convenida
con exactitud palmaria
nos sentamos a las mesas
al aire libre; callaba
la treintena, que con vino
más entremeses saciaba,
en un brete, toda hambre;
minutos después estaban
sirviendo una maravilla
en el fuego aderezada:
las más suculentas migas
de ajo y chorizo escarchadas,
con su huevo frito encima,
que a un muerto resucitaran.
Entonados de tal modo
y al ritmo de la guitarra,
canturreamos en firme
el ágil himno de Harca,
antes de ensayar las fotos
que ponen su seña y marca
al fondo de la piscina
en la hermandad que reclama
un pronto segundo encuentro.
Y aquí el romance se acaba.
Mª Isabel Duarte y
Pepe Lara
Fotos : Juan Duarte
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